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MANIFIESTO DE LA BUTOMACHIA

1. Declaración de intenciones

La Butomachia no es Butoh, no es danza, no es meditación, no es terapia.
Es un campo de batalla corporal.
Se entra solo con el cuerpo vivo, dispuesto a deformarse, y con la responsabilidad de su propio límite.
El cuerpo es objeto y sujeto, arma y terreno, intención y residuo.

2. Principios fundamentales

Conflicto: toda práctica es un encuentro con el límite, la resistencia y la gravedad.

Inexperiencia permanente: no existe un recorrido lineal; el cuerpo no aprende “formas”, el cuerpo atraviesa acontecimientos.

Residuo: cada gesto deja una huella en el cuerpo; el residuo es la única medida del trabajo.

No estética: la forma no importa. La belleza es accidental e irrelevante.

Irreversibilidad: la práctica debe dejar el cuerpo alterado, aunque sea mínimamente.
La Butomachia no devuelve “el mismo cuerpo de antes”.

Autonomía corporal: cada persona decide qué resistir, qué ceder, qué romper.
No hay instructores, no hay modelos. Solo campo compartido.

3. Reglas operativas

Ninguna representación: el cuerpo no muestra, el cuerpo atraviesa.

Ninguna actuación: no existen emociones simuladas, intenciones estéticas ni narraciones.

Micro-conflictos continuos: pequeñas deformaciones, torsiones, desplazamientos e interacciones corporales que generan tensión real.

Atravesamiento obligatorio: cada ejercicio produce un residuo físico y somático; no hay pausas pasivas ni contemplación como espectador.

Campo neutro y hostil: el espacio y los objetos no son escenografía, son obstáculo e interlocutor.

Máscara simbólica: cualquier protección (prenda, venda, objeto) es contenedor de la intención.
No actuación. No confort.

4. Ética del conflicto

Responsabilidad total: el cuerpo es solo tuyo; lo que ocurre es tu elección.

Ausencia de juicio: observación mutua sin interpretación. La memoria somática es suficiente.

Expulsión del placer estético: el disfrute técnico o visual queda suspendido.
El placer surge del contacto con lo irreversible.

El cuerpo como espejo: no imitar, no comparar.
El residuo del otro es terreno para el propio trabajo, no un ejemplo.

5. Campo de aplicación

La Butomachia se practica en espacios liminales: en el suelo, de pie, entre cuerpos, con objetos como extensiones u obstáculos.

Puede incluir apnea, caminatas con restricción, presión, torsión, micro-empujes.
Todo aquello que deje huella.

Cada sesión es irrepetible: lo que se hace hoy no es reproducible mañana.

6. Objetivo final

No formar bailarines, performers ni filósofos.

Crear cuerpos que conocen el límite y el residuo, que portan la memoria física del atravesamiento.

El cuerpo se convierte en campo de verdad, plaza de experiencia, trituradora de intención.

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